Recuerdos de un viejo miembro del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades

Diego Lo Tártaro



Solamente el tiempo, la casualidad y bondad de Dios me convirtieron en la practica en el decano del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, las muchas décadas transcurridas y vividas afloran con nitidez a mi memoria y ello me permite poder transmitirles recuerdos y hechos que dieron luz y trascendencia al Instituto.


Solamente el tiempo, la casualidad y bondad de Dios me convirtieron en la practica en el decano del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, las muchas décadas transcurridas y vividas afloran con nitidez a mi memoria y ello me permite poder transmitirles recuerdos y hechos que dieron luz y trascendencia al Instituto, como así también hablarles de las personalidades que por el pasaron cuyas enseñanzas y anécdotas guardo también como un activo de mi vida, hablarles de los amigos que pasaron a quienes conocí, admire y respete y que hoy rememoro con tanto cariño y nostalgia, recuerdos reiter guardados en mi memoria y corazón y cuyas personalidades por sus conocimientos e intelecto contribuyeron a enriquéceme intelectualmente y a comprender y afrontar la vida con más sabiduría.

Transcurría el año 1952 y con 13 años recién cumplidos, mi padre me asocia a la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA) que aún se encuentra en la calle Reconquista casi esquina Corrientes donde concurría diariamente, para ir a dicho Club pasaba por las puertas de Casa Pardo que estaba en Sarmiento entre Florida y San Martín, me sorprendía la cantidad maravillosa de antigüedades que colmaban ese inmenso local que comencé a visitar asiduamente, ahí conocí al anticuario más erudito que tuvimos en nuestro país Don Román Francisco Pardo quien quizás sorprendido por mi corta edad me atendía con deferencia, interés y espíritu de educador, me explicaba en detalle todo lo que ese único negocio guardaba, comencé de tanto en tanto a comprar algunas papelitos como siempre a lo largo de mi vida llame a los Bandos y documentos históricos, en ese momento desde luego era un simple acopiador de papeles, luego en un interesado en su contenido, para finalmente estudiar su importancia, en ese momento me convierto en coleccionista, estos son los pasos obligados que deben transitar todos aquéllos que pretendan un día llegar a ser coleccionistas, pero también en ese momento habrán incorporado a sus sentimientos e intelecto esa verdadera pasión que los acompañara por el resto de sus vidas.

En alguna oportunidad trate de definir el coleccionismo, como “esa pasión que nace en la adolescencia, que es compañera inseparable de por vida, que nos atrapa y llena de felicidad y expectativas para quienes la experimentamos. Es la que produce un lazo muy especial y misterioso entre el objeto, con todos sus secretos y quien lo contempla o tiene entre sus manos”.

“Eterno buscador de tesoros que el pasado nos oculta o que muchas miradas a lo largo del tiempo no vieron o no supieron ver, el coleccionista a través de sus hallazgos e indagaciones nos devela, transmite y lega sus conocimientos y estudios para enriquecernos culturalmente y así preservar el pasado, las costumbres y la tradición, relacionándonos y acercándonos a quienes nos antecedieron en la vida.”

Esta introducción reitero tiene por propósito acudir a mi memoria, y exponerles recuerdos y vivencias de amigos que ya no están y a quienes tuve el privilegio de conocer y compartir largas horas de reuniones en el Instituto, de ellos aprendí y enriquecí mis conocimientos e intelecto, de ellos recogí amistad, ellos me enseñaros cuanto es lo que la vida nos ofrece y que a veces no sabemos ver o aprovechar, ellos me ayudaron a dar alegría y razón en muchos aspectos a mi vida, sentimientos que quiero compartir con ustedes.

Aquí quiero detenerme y aclarar ¿Porque en la practica resulto ser el decano del Instituto? cuando me antecede solo Carlos Pedro Blaquier. Carlos Pedro hace muchas décadas que no concurre a nuestras reuniones, mi amistad con él proviene de los muchos años que nos conocemos en la Bolsa. Ahora: ¿Porque hablo de épocas en la que no era Miembro?, Como les decía ya a los 13 años concurría asiduamente a Casa Pardo, luego por las lógicas responsabilidades de la vida mis visitas se limitaron a los sábados por la mañana y es ahí cuando coincido con las reuniones del Instituto. Aquí me quiero detener en una particularidad, la sala de reuniones era la más grande del local y a sus costados estaban las vitrinas con documentos, cuando pasaba a ver que podía comprar, saludaba a los Miembros y sin querer y queriendo demoraba mis observación de los documentos con el propósito de oír las interesantes conversaciones de los Miembros, luego comenzaron a invitarme a permanecer como oyente, finalmente Don Francisco me dice: que me propondrá como Miembro de Número, pero desestimo la invitación, los motivos: uno era muy evidente yo era demasiado joven y los miembros demasiado grandes, por otra parte mis prioridades estaban primero en mi trabajo, luego me caso y ya con hijos chicos comencé a concurrir más asiduamente a Casa Pardo, finalmente fueron ellos los que me invitaron a incorpórame como Mimbro de Número, esta vez sí acepte la invitación. Así son mis largos 68 años de relación con Casa Pardo y el Instituto.

Aclarado esto, comenzare con Don Román Francisco Pardo, Don Francisco para todos, ese señor mayor, parco, serio, conocedor de cosas y personas, quien jamás abandonaba su cigarrillo en la boca o en la mano, de hablar lento, pausado, aparentemente retraído y con una prudencia que lo destacaba, pocos fueron los tesoros de nuestra historia documental que no hallan pasado por sus manos, sus experticias eran aceptadas sin objeciones por coleccionistas, o comerciantes, era un hombre a quien todos consultaban, sus consejos para los coleccionistas eran siempre bienvenidos aunque difíciles de obtener.

Casa Pardo fundada por el padre de Don Francisco a fines del siglo XIX con el tiempo se transformo en una casa de tertulias y reuniones de coleccionistas donde se tomaba café, se cambiaban piezas de colección y conocimientos, donde nos deteníamos ante la historia, la revivíamos y la debatíamos, algunas de estas reuniones resultaron al menos para un novicio como era mi caso en memorables, el debate y la confrontación de conocimiento y opiniones al juzgar a la historia y sus personajes dejaron huellas indelebles en mi memoria. Ahí nos reuníamos todos los sábados por la mañana, a las reuniones concurríamos regularmente entre 20 a 25 miembros, algunos infaltables otros se alternaban, hay que considerar que el total de Miembros de Número era de 50 cantidad que se mantenía y renovaba solo por algún fallecimiento.

A fines de la década del 60 Casa Pardo se traslada a San Telmo en el local de la calle Defensa al 1.100, esto se mantuvo años hasta que finalmente ya fallecido el hijo de Don Francisco y el ya con mucha edad resuelve vender el local para trasladarse a la calle Paraguay donde al poco tiempo el fallece y sus nietos lamentablemente resuelven cerrar definitivamente Casa Pardo, con ella fenece un icono inigualado de ese mundo de historias, misterios y leyendas que guardan la casas de los anticuarios.

Tratare de ir desarrollando quizás en forma desordenada recuerdos de algunos de los amigos que nos antecedieron en el Instituto, entidad decana de la cultura argentina, con quines compartí tantas reuniones y que hoy ya no están entre nosotros, solo busco homenajearlos transmitiéndoles a ustedes recuerdos que hoy afloran a mi memoria y dan gozo a mi corazón.

Comenzare por Don Enrique de Gandia una enciclopedia ambulante de historia de la colonia, americana y argentina de una memoria prodigiosa, que cuando comenzaba a desarrollar un tema no permitía interrupciones, resultaba sorprendente la citación de detalles, fechas, personajes, lugares, hechos que de forma natural narraba, sus juicios sobre los mismos siempre eran certeros y muy difíciles de rebatir, por otra parte por su personalidad muchas veces el debate era difícil, pero como sus interlocutores eren tan ilustrados y versados como el cuando los mismos se producían resultaban de antología.

Don Enrique tenía una larga amistad con Paolo Emilio Taviani, hombre publico italiano nacido en Génova que se destaco como político, economista, historiador, académico, Ministro en varios gobiernos y Senador Vitalicio de Italia. Finalizada la Segunda Guerra Mundial Taviani junto a Alcide De Gasperi, Amintore Fanfani, Luigi Einaudi y otros son los arquitectos de la Italia moderna, Como historiador se destaco por sus estudios sobre el Descubrimiento de América y Cristóbal Colon, se lo considera junto a Juan Manzano los dos estudiosos mas versados en el mundo sobre el tema. Gandia invita a Taviani visitar Buenos Aires e incorpóralo como Miembro Correspondiente por Italia.

Como Gandia tenia conocimiento que sabia expresarme en italiano me pidió que tomara contacto con el consulado italiano para organizar la entrega de la Medalla y el Diploma correspondiente, así lo hice, me contacto con el Agregado Cultural el reconocido historiador y filosofo italiano Ricardo Campa y juntos organizamos un acto en el Consulado que contó con la presencia del embajador Italiano, autoridades y una numerosísima presencia de miembros del Instituto. Debo destacar que Taviani se emociono por esta distinción que nosotros le conferíamos a tanta distancia de su patria.

No me explayare con Don Humberto Burzio ya que muchos de ustedes conocieron y trataron, numismático memorable por su conocimiento y estudios al igual que. Don Siro de Martini poseedor de una colección de numismática única, que a su fallecimiento parte de la misma heredo nuestro recordado Miembro y amigo Siro.

Osvaldo Mitchell quizás uno de los numismáticos más importantes del país que casi todos ustedes conocieron.

Marcos de Estrada conocedor como pocos de todo lo acontecido durante las Invasiones Inglesas y poseedor de una colección inigualable sobre el tema, cuando nos visitaba nos deleitaba con su consumado conocimiento de dichas invasiones, con el visitamos la casa que fuera de su ancestros donde esta instalada Editorial Estrada y que fuera vivienda de Santiago de Liniers.

La inolvidable Chiquita Oliveira Cesar de García Arias quien fuera Vice-Presidenta de la Asociación Mundial de Museos de una personalidad avasallante, simpática, elegante de una inteligencia que la hacia sobresalir y con una historia de vida plagada de heroísmo y valentía, digna de la mejor película de aventuras. Sintéticamente les narrare, su padre era embajador argentino en Lisboa, ella cursaba sus estudios en Paris, comienza la Segunda Guerra Mundial, Francia invadida y vencida por los alemanes, Paris es ocupada, ella se une a la resistencia francesa (maquis) entendía estar amparada o tener una aparente cobertura dado a su condición de hija de un embajador en Europa de un país neutral, justamente gracias a esta condición le advierten que la Gestapo sabia de su actividad y había resuelto su detención, sus horas de libertad y de vida estaban contadas, logra escapar milagrosamente, la misma resistencia le facilita su fuga a España.

Ahora vamos a Chiquita la experta museóloga, conocedora como pocos sobre todo lo que se refiriera al mundo de los Museos, decidida opositora a la incorporación al Instituto de marchand dedicados a antigüedades, posición que se sustentaba en su conocimiento de años de visitar museos por Europa, repetía siempre que era un patrón de conducta en todas las entidades del mundo similares a nuestro Instituto la prohibición de incorporar marchan a los mismos, es más inclusive en muchos de ellos esta prohibición esta establecida en sus Estatutos. Siempre avale y apoye esta posición dado a lo significativamente riesgoso que es el hecho de incorporar a un lugar donde el coleccionista esta por pasión, sin interés pecuniario, a incorporar a quien se dedica al comercio de antigüedades y desde luego solo lo mueve el interés comercial.

Buby Zemborain exquisito coleccionista, de conversación amena, buen amigo, cuya muerte a todos nos afecto. Eduardo de Oliveira César coleccionista avezado, hermano de Chiquita.

Aníbal Aguirre Saravia conocedor junto con Bonifacio del Carril de la historia de Buenos Aires ambos autores de la Iconografía de esta ciudad.

Raúl Elicagaray amigo inolvidable, coleccionista de platería criolla, dueño de un sutil sentido del humor, afectuoso, simpático, ameno conversador, cualidades que dejaron un indeleble recuerdo entre todos los que tuvimos la fortuna de conocerlo.

Rafael Cayol conocedor de tejidos pampas y araucanos, excelente acuarelista, su corrección, aplomo y reserva lo caracterizaba.

Raúl Salaberren poseedor de una excelente colección de documentos, activo, inteligente y decidido participe en los debates que siempre nos caracterizaron.

El siempre querible e inolvidable Pepe Massini Ezcurra, tímido, de pocas palabras, prudente y reservado, coleccionista de todo aquello referido a la época de Rosas, que cundo se incorporaba a los memorables debates aflora su profundo conocimiento del tema que se trataba.

Don Ernesto de Olivera gran amigo que acostumbraba invitarnos a que las reuniones de los sábados la realizáramos en su casa de San Isidro, luego del cierre de Casa Pardo por un tiempo nos reuníamos en su Escribanía.

Don Marcial Quiroga que al igual que Olivera nos invitaba a su casa donde siempre nos recibía con su licorcito, ambos poseedores de importantes colecciones de arte.

El Almirante Isaac Francisco Rojas serio, reservado, con una aparente severidad que solo ocultaba al amigo entrañable y respetado, nunca faltaba a las reuniones, de los sábados, con sus cuidados y extensos recuerdos de lo acontecido durante la Revolución Libertadora nos atrapaba a todos por la rigurosidad y objetividad que ponía en el relato, recuerdo las varias reuniones que mantuve en su casa para encontrar solución a diferencias que surgieron en el Instituto. Los muchos años de trato nos llevo a una amistad que aún recuerdo con nostalgia.

Julián Cáceres Freyre quizás el más encumbrado antropólogo luego de Florentino Ameghino, sus charlas eran clases, su asistencia los sábados al Instituto solo eran interrumpidas por sus largos retiros en su Rioja natal, el conocimiento de su provincia era extenso, los estudios realizados durante sus muchos años vividos en México sobre la cultura Azteca eran propias de un estudioso como el lo fue. No olvido las muchas y amenas cenas compartidas con Julián, Alicia Jurado, Nené y yo.

Carlitos Hoss, cuanto por recordar, cuanto por añorar, cuanto para extrañarlo, fuimos amigos hasta su prematuro fallecimiento, su colección era maravillosa, solo a modo de ejemplo les comento poseía el par de espuelas que habían pertenecido a Napoleón Bonaparte, con punzones del platero Felipe Roussel de 1786, que Carlitos había adquirido en uno de sus tantos viajes a Europa. Con el y Eddy Durnhofer juntos en 1989 organizamos la exposición en Circulo Militar en Homenaje a Francia por el Bicentenario de la Revolución Francesa. Luego también juntos la exposición conmemorativa al Centenario de la Fundación de la Junta de Numismática Americana en el Museo Mitre en 1993.

Un recuerdo muy especial de Helen de Studer, quizás la autoridad más conocedora de lo que fue la esclavitud en el Río de la Plata, durante muchos años los almuerzos y las cenas en su casa fueron el lugar de reunión de coleccionista e historiadores, donde se discutían, debatían y confrontaban ideas y conocimientos, era una anfitriona exquisita, amable culta, seria que cuidaba todos los detalles, su casa guardaba verdaderos tesoros que a los mejores coleccionistas sorprendían Monseñor Bernardo Niessen, un estudioso por naturaleza, formación y vocación, todos recordamos sus relatos de los casi tres meses vividos en la Isla de Pascua en los que se dedico al estudio de esa cultura extinguida de la que tan poco sabemos, acostumbraba a visitarme en mi casa o a invitarme a su casa, de estas reuniones lo que más recuerdo es cuanto aprendí de su frondoso conocimiento, como así también sus recuerdos de la Alemania nazi y de Hitler a quien siempre llamo Satanás. A nuestra amistad solo le puso fin su fallecimiento.

Dejo para último a Eduardo Durnhofer quien fuera uno de mis más entrañables amigos de mi larga vida., compañero en tantas lides en el Instituto ¿Como era Eddy, quien era Eddy? Para explicitarles esto voy a recurrir partes de un escrito, mió en el que destaco ciertos rasgos que lo caracterizaron. Fue historiador, investigador y publicista lucido y brillante, coleccionista paciente, intuitivo y exquisito, abogado destacado, dueño de una personalidad avasallante, frontal, polémico, honesto y leal. Su paso por la presidencia del Instituto dejo huellas indelebles, su personalidad confrontativa provocaba debates memorables, juntos afrontamos el desafío de la erección del Cenotafio a los Caídos en Malvinas, juntos defendimos nuestros derechos soberanos sobre las Islas, juntos tratamos de mantener las costumbres y tradición del Instituto, a dos Instituciones dedico su tiempo de forma completa nuestro Instituto y el Instituto Moreniano, yo siempre decía: cuando encaraba algún problema era una división Panzer ya que solo sabia avanzar, nadie ni nada lo detenía, por otra parte era proverbial su franqueza. Su repentina muerte lo sorprendió en la tarea de reestructurar al Instituto, entendía que cuidando su estructura y siempre manteniendo su identidad, asemejarlo a las importantes entidades europeas que agrupan a los coleccionistas, su desaparición trunco este propósito. Lego a sus amigos el ejemplo de su espíritu de lucha, la fortaleza en defender sus ideas, la hidalguía en aceptar sus errores, pero por sobre todas las cosas la honestidad de su pensamiento, propósitos y proceder.

Los tiempos cambian a los hombres en sus hábitos, costumbres y prioridades, estos cambios lógicamente se trasladan a las Instituciones y nuestro Instituto no es la excepción, es correcto aceptar el cambio, pero debemos tener el equilibrio y la inteligencia en respetar la tradición que es lo que nos distinguió y caracterizo a lo largo de nuestros casi ciento cincuenta años de vida, en razón de ello debemos ser prudentes, cautos y sensatos al momento de proponer modificaciones que puedan llegar a desvirtuar el propósito original y central que guió a sus fundadores: el de preservar al coleccionismo y al coleccionista en lo más puro de su esencia y espíritu, porque nunca debemos olvidar que abandonar la tradición es perder identidad.

 

Buenos Aires 7 de marzo 2020.
Conferencia dada en el Centro de Oficiales de las Fuerzas Armadas (COFA).

Haga click aquí para descargar el archivo PDF